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Entrevista con el Dr. Franco Simini

“Si no hay acompañamiento y empatía, de poco sirven los aparatos de biomédica”

Por Marisol Pérez Servín

El Dr. Franco Simini, uno de los más reconocidos ingenieros biomédicos en el mundo, nos comparte, con esa generosidad que lo caracteriza, sus conocimientos, experiencias y perspectivas sobre esta área que tanta fuerza ha tomado en los últimos años.

Doctor, compártanos, por favor, un poco sobre su trayectoria

Hay quien me considera un médico frustrado, porque, si bien, mis estudios fueron de ingeniería, desde hace más de treinta años que trabajo en el Hospital Universitario, de la Universidad de la República en Uruguay.

Y durante todas estas décadas hemos estado trabajando en el desarrollo de, por un lado, programas de computación, aplicaciones para la medicina y muchísimo también en el desarrollo de aparatos y equipos biomédicos surgidos directamente de inquietudes del cuerpo clínico.

Por eso estamos en el hospital y mi apuesta desde un principio fue la de organizar un grupo, que se fundó en 1985 con la reapertura democrática de nuestro país (Uruguay).  Se buscaba crear un grupo de ingeniería en el ámbito hospitalario y no otro más en la Facultad de Ingeniería donde hay muchísimos colegas haciendo enormes y grandes descubrimientos en todos los campos.

Sin embargo, pensamos que el trabajo interdisciplinario más valioso se podía dar colaborando mancomunadamente con los clínicos. Acá estamos trabajando al servicio y con los clínicos del Hospital Universitario.

¿De dónde surge este interés por la Ingeniería Biomédica?

Surge de la necesidad de los clínicos que están trabajando en este hospital. Le comparto un par de ejemplos del tipo de aparatos que nosotros desarrollamos, siempre y cuando en la literatura no exista algo similar, que en el comercio no se venda lo que se está buscando, en cuyo caso recomendamos, obviamente, que se compre algo que ya existe. Lo que hacemos nosotros son prototipos inéditos o que tienen algo de nuevo y que nos permite hacer investigación.

Abdopre es el nombre que le pusimos a este nuevo instrumento. Y qué fue lo que hicimos con base en este planteo inicial, donde un abdomen tenía mucha presión adentro y era necesario reducirla.

Inicialmente pensamos en una goma, como si fuera un neumático de camión, intentamos imaginar al paciente en un gran cilindro, intentamos imaginar varias cosas hasta dar con una solución que resultó exitosa. La cual consistía en colocar  una campana de material transparente plástico, como si fuera una campana que usan los franceses arriba del queso, y se hace el vacío. El resultado es la reducción de la presión intraabdominal, la vida continúa, los vasos sanguíneos dejan pasar la sangre y esto hace que se pueda luchar contra la infección original y el paciente no es tajeado, no recibe esa intervención para descomprimir el abdomen.

Dicho desarrollo de un control automático mediante programa puesto en un sistema digital, se busca que pueda funcionar de forma autónoma, registrar lo que hace el paciente para conectarlo con la historia clínica. De esa manera queda cerrado el diagnóstico, la intervención y el registro de lo que es la historia clínica.

Otro ejemplo, podría ser, el edema de pulmón. Es una situación en la cual los alveolos están ocupados por líquido, en lugar de aire o gas. Ya sea un líquido generado por una infección, inflamación, rara vez, también por agua.

Cualquier tipo de líquido que ocupa los alvéolos dificulta muchísimo el proceso de ventilación y, por tanto, de respiración e intercambio gaseoso por ocupación de los alvéolos por parte de algo que no es el aire. La manera de estudiar y evaluar en forma recurrente a estos pacientes, es llevarlos al departamento de Rayos X o Imagenología, y sacar una placa de tórax, la cual da distintas tonalidades de gris y de blanco, según la cantidad de agua que hay en los pulmones, y  los médicos están acostumbrados a leer dicha placa y evaluar la cantidad de líquido que está en los pulmones y en qué zona de estos se encuentra el agua.

El planteo que nos hicieron era cómo se podía hacer esto en forma más barata, sin radiación ionizante y que quede el paciente sin moverse de su cama, a medida que va uno evaluando cuál es la mancha de agua o la cantidad de agua que está en los pulmones a lo largo de los días. Y para eso, recurrimos a una propiedad física que es la impedancia eléctrica, o sea, la resistencia que opone el tejido biológico al pasaje de una corriente.

La tecnología eléctrica es muy conocida, se usa para mover motores de ascensores, para encender la luz, etcétera, ese mismo concepto de electricidad aplicado al cuerpo humano y la propiedad fundamental es que el agua con iones disueltos tiene una conductividad muy superior al aire (el aire es un elemento muy aislante desde el punto de vista de la electricidad) y, por lo tanto, se recurrió a la impedancia eléctrica de los tejidos biológicos; sin embargo, no quisimos desarrollar un instrumento de uso médico que le pudiera causar daño a la gente.

Así se diseñó un aparato que denominado Impetom, que es una contracción de impedancia y tomografía. Donde obteníamos esa imagen de tomografía mediante señales eléctricas. Quiere decir que en la superficie del paciente, le pusimos 16 electrodos que son puntos de contacto eléctrico y en esos electrodos se inyectó corriente a 30 o 50 kilohertz (o sea, mil veces más rápido que la corriente que se utiliza para distribuir la energía en nuestras casas), la cual no es percibida por el paciente.

Y por esos mismos electrodos se midió la diferencia de potencial, o sea se midió la relación entre la corriente inyectada y la tensión eléctrica; para lo cual se le aplicó un procedimiento matemático de reconstrucción tomográfica, en la que se obtuvo una imagen de distintos colores, los cuales indicaban los diferentes tipos de tejidos encontrados por la corriente; entonces, había zonas más rojas de alta impedancia que era el aire y zonas más azules que eran las que tienen el tejido normal de la persona, además de los alvéolos ocupados por agua, todos de distintos tonos azules.

Con todo lo anterior, lo que logramos es un aparato muy barato que se puede colocar en el paciente crítico y que a lo largo de los días muestra una imagen con colores distintos según la cantidad de agua que hay en los pulmones.

En el campo de la medicina hay muchísimas necesidades referidas a enfermedades o cuestiones de salud, ¿cómo es que ustedes enfocan o deciden sobre qué área van a trabajar?

Es una responsabilidad grande el tener que decidir qué proyecto sí se hace y cuál proyecto no. Hasta ahora los criterios son, fundamentalmente, tres:

  1. Que haya un grupo clínico que defina con nosotros el objetivo del nuevo equipo médico. Eso deriva de una necesidad sentida en la clínica.
  2. Que no exista ya en el comercio una respuesta a ese mismo problema.
  3. Que existan las condiciones de conocimiento, materiales y financieras para enfrentar ese proyecto en forma exitosa.

Y con esos tres criterios, hemos descartado más o menos el 90 % de los pedidos que nos llegan. No prosperan porque le falta alguna de estas tres condiciones.

El conjunto se completa con la percepción que nosotros tenemos en algunos proyectos, sobre el hecho de que pueden tener una vida en el mundo comercial; es decir, una vez que hayamos desarrollado ese equipo que pueda verificarse la transferencia tecnológica. Que esa idea (prototipo, programa, aplicación) tenga el potencial de ser ofrecida a una empresa que la tome bajo licencia y lo pueda incorporar a su forma de trabajar como industria y lo pueda vender.

Y cuando esta empresa asume dicha licencia, ¿se da un seguimiento para ver cuáles son los resultados obtenidos, el impacto social que ha tenido, la manera en que ha mejorado la salud de las personas?

Cuando hay la suerte de encontrar un socio industrial se forma una sociedad entre la Universidad y esa empresa, en la que ambas partes ponen lo mejor de sí para el éxito del emprendimiento.

Por ejemplo, hace unos diez años desarrollamos con los primeros leds a 425 nanómetros, que son esos elementos de luz monocromática que se usan mucho en todos los aparatos eléctricos en la actualidad, una luz azul para reducir la bilirrubina en la sangre de recién nacidos y que, en consecuencia, necesitan una fototerapia neonatal para reducir la cantidad de la bilirrubina.

Hicimos varios prototipos, trabajando mancomunadamente con los clínicos de neonatología, hasta llegar a un prototipo que tenía buenos resultados clínicos y los médicos estaban contentos y estaba pronto para la transferencia tecnológica.

Con este prototipo nos presentamos a un concurso que apoyaba a pequeñas empresas de biotecnología, en el cual ganamos. Así que nos pusimos de acuerdo con una empresa que hace controles para sensores, para que adoptara el Bilied, con el apoyo de docentes que trabajan en la empresa ayudándola a desarrollar esta tecnología ahora ya apropiada.

La Universidad se comprometió a adquirir los primeros 5 equipos desarrollados por dicha empresa y los regaló a hospitales públicos de Montevideo y Uruguay. Este proyecto generó empleo, generó una activación económica y, sobre todo, bienestar para estos niños hospitalizados.

¿Cuál ha sido la evolución más significativa que usted ha encontrado en esta fusión de disciplinas y hacia dónde se dirige?

Esta pregunta apunta a un característica vital de la ciencia y de la tecnología moderna que es la interdisciplina, la cual, a nuestro modo de ver, es el resultado más sobresaliente de estos 30 años de trabajo en el hospital, porque se demuestra que si hubiéramos trabajado de forma aislada entre ingenieros, no hubiéramos tenido los avances y el éxito que hemos logrado. Estamos totalmente compenetrados con quien tiene la necesidad (clínicos)

La interdisciplina es un aporte necesario para la ciencia moderna, y lo hemos visto alrededor nuestro y en otros campos. Pensamos que el siglo XXI va a ser cada vez más interdisciplinario.

¿Cuál sería la relación entre la Ingeniería Biomédica y la sociedad?

Hay que reconocer que no es tan explícita con los elementos de la sociedad civil, la relación con la biomédica, porque tiene ese aspecto de especializado en la salud.

Así, la relación siempre va a ser mediada por los prestadores de salud, que son quienes tienen contacto con toda la población. La medicina es esa actividad tan maravillosa de la especia humana, por la cual los médicos tienen la capacidad de empatía para acercarse, entender el problema y asistir a la persona, en los momentos de dificultad, ya sea el nacimiento, la muerte y la enfermedad, y en ese continua interacción profundamente humana es que la ingeniería biomédica, se propone como un auxiliar.

¿Cuál es la perspectiva que tiene sobre la Ingeniería Biomédica en México?

Es naciente y está creciendo, pero hay que resaltar que México es de los países que tiene una proporción de las más elevadas de oferta en ingeniería biomédica, lo cual es muy auspicioso para la Universidad De La Salle Bajío, por la perspectiva de una fuerte y amplio desarrollo.

Cada vez más, en las sociedades avanzadas nos preocupamos por una vida sin sufrimiento, una vida plena, donde el individuo es consciente de su propio destino. La medicina le tiene que ofrecer al ciudadano una variedad cada vez más fuerte y creciente de soluciones tecnológicas, además de las humanas, que nosotros las ponemos en primer lugar: si no hay acompañamiento y empatía poco sirven los aparatos de biomédica.

¿Qué papel juega la actualización de conocimientos dentro de la Ingeniería Biomédica?

La actualización es una constante en toda la actividad humana, se basa en el concepto de la renovación. Si usted piensa que cada 7 años renovamos todas y cada una de las células de nuestro cuerpo, eso llevado al campo del saber y del pensamiento, me hace pensar que también para el escritor, poeta, científico, tiene que haber una renovación constante de elementos no tangibles para que la persona esté con vida y produciendo.

Si a eso le sumamos que en la actividad científica, mediante las publicaciones, el descubrimiento de nuevos métodos, la confirmación de sospechas y la generación de hipótesis cada vez más revolucionarias, claramente entendemos que la educación continua es una necesidad imperiosa durante toda nuestra vida.

Todo lo que hacemos día a día nos obliga a plantearnos preguntas que serán contestadas dentro de 3, 4 y hasta 10 años.

¿Le gustaría agregar algo más?

Me gustaría poder transmitir un mensaje a la universidad saliana en el sentido de una apertura para el trabajo en conjunto que nosotros vemos como muy saludable, donde podamos, en los próximos años, tener trabajos concretos de investigación, de intercambios docentes y que se pueda colaborar desde distintos puntos de la biomédica hacia una educación más profunda, más pertinente y más cercana a las necesidades de nuestros pueblos en lo médico y en lo humano.

 

Referencia de imágenes

Daniel (2010)
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Daniele (2008)
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Rodrigo Valla (2017)
Recuperada de https://www.flickr.com/photos/pdelaignorancia/32945924531 imagen publicada bajo licencia Creative Commons de Atribución-No comercial Genérica 2.0 de acuerdo a: https://creativecommons.org/licenses/by-nc/2.0/).