Vivencias

Por Marisol Pérez Servín

 

​Gonzalo Aldana Chávez, joven convencido de que la edad no está alineada con el logro de las metas y los sueños, nos permite conocer un poco sobre él y sus aspiraciones.

Aunque es un estudiante de quinto semestre de Ingeniería en Software y Sistemas Computacionales muy entregado y con un gusto muy arraigado por la programación, su lado multifacético nos revela su pasión por el baile de ritmos latinos y el Tae Kwon Do.

Gonzalo desde los 10 años ingresó a una escuela de Tae Kwon Do, donde aprendió con mayor fuerza lo que es la disciplina y la responsabilidad. Tras 5 años de esfuerzo, logró convertirse en cinta negra, lo que lo llevó a ganarse un puesto en el equipo de alto rendimiento de Michoacán, ciudad donde entonces vivía, y, con ello, llegó su participación en la Primera Olimpiada Nacional.

Posteriormente, su familia decide radicar en León, y es así como ingresa a la Universidad De La Salle Bajío, como estudiante de preparatoria, donde se marca el inicio de una sería de aventuras que lo llevarían a decidir los estudios profesionales que hoy día lo forman.

Mientras cursaba la materia de informática, su profesor, el Ing. Miguel Ángel Hernández, lo invitó a participar en la Olimpiada Regional de Informática del Estado de Guanajuato. Para Gonzalo esta resultó ser una oportunidad que le abriría muchas puertas. Desde el primer semestre comenzó su entrenamiento, que se extendió por dos años, teniendo como frutos pertenecer a la selección estatal y obtener una medalla de plata en este nivel. Y aunque no logró ir a la Olimpiada Nacional, pues quedó en quinto lugar de los cuatro disponibles, siguió esforzándose y consolidando su interés por el lenguaje de las computadoras.

A raíz de los resultados obtenidos tanto en la Olimpiada Regional de Informática y de su participación en la Olimpiada Nacional de Tae Kwon Do, fue triunfador del concurso organizado por Educafin, denominado “Rumbo a Japón”, cuya finalidad era impulsar el liderazgo de todos los ganadores, empoderarlos y generar un encuentro entre jóvenes que comparten la mentalidad de retribuirle a la sociedad. Durante los diez días que duró su viaje, visitaron al Gobernador de Hiroshima y al Ministro de Educación.

Y fue este último quien causó un impacto mayor en Gonzalo. 
“Cuando iba a la preparatoria era un chavo problemático, era pandillero y lo sacaron de la escuela. Sus papás lo dejaron de apoyar y fue así como se dio cuenta de que no tenía futuro. Decidió regresar a la escuela y aprovecharla, y así llegó a ser Ministro”, narra Gonzalo.

Antes de ese viaje, nos cuenta, todavía tenía dudas sobre si enfocarse más a la escuela o al deporte. Después del recorrido por el país del sol naciente, Gonzalo tomó una decisión: el estudio sería su prioridad y el deporte sería parte de su estilo de vida.

Cuando estaba en el proceso de elección de carrera, llegó a dudar sobre si estudiar alguna ingeniería en computación o buscar otra opción, pensaba que todo el día estaría frente a una computadora; sin embargo, poco a poco fue descubriendo que la informática es mucho más que eso: es hacer la vida de las personas más fácil, gracias a la tecnología.

Ya como universitario, Gonzalo, inquieto como siempre, decidió acercarse, por recomendación de un amigo, al Instituto Nacional de la Juventud para impartir conferencias de orientación vocacional a jóvenes preparatorianos. Así, al momento, ha compartido alrededor de 5 conferencias, impactando a alrededor de 2000 estudiantes, donde, mediante casos de éxito, los invita a continuar con su preparación académica.

Con esta mentalidad clara de ayudar al otro, Gonzalo Aldana Chávez, junto con su hermana Andrea Aldana (en este momento estudiante de preparatoria) y Beatriz Guevara, estudiante de Diseño Ambiental y de Espacios, desarrollaron un sistema que utiliza inteligencia artificial para escuchar, comprender y analizar conversaciones que permitan detectar, mediante el envío de señales, posibles actos ilícitos.

Con este proyecto, ganó el primer lugar en el concurso Hackathon del evento TalentLand 2018, dentro de la categoría “Anticorrupción”. Este proyecto se ideó, pues el país estaba próximo a vivir los comicios electorales más grandes de la historia.

Sin embargo, decidieron, tras el evento, que hoy por hoy, anticorrupción, no era el área más segura para ellos. Nuevamente esta situación no minó su deseo de seguir creciendo y fortaleciéndose, por lo que decidió darle un giro a su desarrollo, enfocándolo a encontrar patrones de conductas negativas en niños, facilitando el tomar medidas preventivas contra situaciones de posible violencia y acoso escolar.

El siguiente paso será acercarse con la Secretaría de Educación Pública para ofrecer su desarrollo, con la esperanza de que sea utilizado en las instituciones educativas y, con ello, disminuir los riesgos ocasionados por estas circunstancias.

Para continuar con la investigación sobre los algoritmos utilizados en su desarrollo, Gonzalo decide viajar a Colombia, mediante el programa “Verano Delfín”, en el cual estudiantes se van de intercambio para ser recibidos por Profesores Investigadores con áreas de interés afines a los estudiantes.

Cada uno de estos pasos dados, cada vez más sólidos, han sido acompañados por el consejo de su familia: “Todo en equilibrio” y por su innegable apoyo.

 

 

“Hay mucha gente que tiene muchas ideas y proyectos, pero no tienen el soporte. Saber que mi familia está ahí para mí, es mi motor, lo único que tengo que hacer es esforzarme”.

 

Finalmente, Gonzalo nos comparte su filosofía de vida:

 

“Atreverse no quedarse con las ganas de hacer las cosas. Me arrepiento más de lo que no hice que de lo que hice, mientras no sea peligroso u ofensivo. Ignoro el miedo, pienso si hacer eso está lógicamente bien, y si es así, me aviento.”

 

Sin duda, platicar con este joven, quien con total naturalidad y sencillez nos comparte su historia, ha sido reconfortante. Jóvenes como él trabajan, no en el futuro de la construcción de un mejor país, sino en el presente.