Yo opino

Por Estefany Ibarra, Montserrat Rojas y Clara Bernal 

Estefany, Rosa, Montserrat y Clara, egresadas de Ingeniería Biomédica fueron finalistas del Premio Santander a la Innovación Empresarial 2019, en la categoría de prototipo con el proyecto “Mocu”, el cual mediante un microcontrolador procesa señales oculares que controla los movimientos del prototipo de una silla de ruedas. 

Estefany, Montserrat y Clara nos comparten cómo fue su experiencia.

CLARA BERNAL

“He trabajado con mi equipo bastante tiempo, lo suficiente para saber que todas ellas son personas inteligentes y capaces, y que puedo confiar en ellas para entregar un buen proyecto, funcional y para enfrentarnos a cualquier reto que se ponga enfrente”.

Soy recién egresada de la carrera de Ingeniería Biomédica. Decidí estudiar esta carrera porque es el área que logra mezclar la máquina con el ser humano, conecta circuitos eléctricos a ciencias de la vida. Soy una persona curiosa, creativa, entusiasta de los retos y siempre en busca de nuevas experiencias. 

La Ingeniería Biomédica es lo mejor de dos mundos porque puedes tener la formación de programación software y construcción de hardware, y aplicarlo a un fin médico, ya que también tienes los conocimientos de fisiología y anatomía. Esto conlleva a un área de estudio muy completa y a un área de trabajo muy amplia.  

Mientras estudiábamos, llevamos la asignatura “Aplicaciones Biomédicas con Sistemas Digitales”. Y fue ahí donde comenzó a surgir la idea. El objetivo era crear un dispositivo que funcionara con base a las señales eléctricas del cuerpo humano y que brindara apoyo a los pacientes facilitando tareas. 

En este caso, mis compañeras y yo, escogimos trabajar con las señales eléctricas de los músculos oculares, ya que es una zona poco explorada. A esto le agregamos la idea de que cada vez que el paciente realizara un movimiento ocular se ejecutara alguna tarea como el movimiento de motores o la manipulación de dispositivos electrónicos, como encendido y apagado de lámparas. 

Pero aún quedaba la pegunta ¿a quién le sería útil un aparato así? Y la respuesta a la que llegamos fue que este aparato, o sistema, empezaría como una silla de ruedas que asista a pacientes con tetraplejia, cuya única movilidad muscular se encuentra en los ojos, cada vez que el paciente dirigiera su mirada a la izquierda o a la derecha la silla de ruedas iría en esa dirección. 

Trabajamos en este proyecto por seis meses, diseñando el prototipo a escala en impresión 3D, diseñando las placas de circuitos electrónicos, armando y soldando. Este proyecto se basa en el principio de electrocardiografía para la obtención de las bioseñales y su procesamiento, y al mismo tiempo funciona como un electrorretinógrafo por los músculos que se censan y las frecuencias que se utilizan.
 
Decidimos llamar a este proyecto “MOCU”, como abreviación de Motor-Ocular. Y se puede definir como un sistema de movilidad que capta las señales bioeléctricas de los músculos extraoculares, los músculos que se encargan de los movimientos laterales de los ojos, por medio de electrodos para después transformarlos en instrucciones para algún dispositivo electrónico, en este caso direcciones para una silla de ruedas. El sistema permite que la silla vaya hacia delante en diferentes velocidades, de derecha a izquierda y que se detenga definitivamente. Básicamente, creamos una silla de ruedas que se mueve con los ojos.

El Premio Santander a la Innovación Empresarial ocurre una vez al año en varios países con el objetivo de convocar a jóvenes emprendedores con ideas novedosas para poder apoyarlos en el desarrollo de su idea. Fue mi compañera Estefany quien descubrió la convocatoria y nos motivó a inscribir nuestro proyecto, todas estábamos de acuerdo en que este proyecto tenía un gran potencial para participar en algún concurso o ser el objeto de alguna tesis. Así que decidimos inscribirnos. Justamente lo hicimos el último día de la convocatoria, pero lo logramos.

El concurso consta de siete etapas, cada etapa es un desafío para saber si tu proyecto cuenta con las características necesarias para concursar. 

El principal objetivo del concurso es demostrar que eres capaz de desarrollar una empresa que se enfoque en el proyecto que ideaste. Una vez que te has inscrito al concurso debes de pasar por un curso sobre Desarrollo de Negocios e Innovación, este se realiza en una plataforma online y requiere de leer documentos sobre el tema y contestar exámenes. Es obligatorio aprobar este curso para poder seguir concursando. Las siguientes etapas constaron de realizar documentos relacionados a la construcción de la empresa como el Lean Canvas, que muestra el modelo de negocios, el video Pitch, el Manual de Imagen Corporativa, etc. Todo esto, para demostrar que contamos con la capacidad de crear una empresa por nuestra cuenta.

Finalmente, hubo dos meses de espera, ya que se inscribieron aproximadamente 2 mil proyectos, de los cuales solo se escogieron 20 para pasar a la etapa de finalistas. 

Fue hasta inicios de agosto que se nos notificó que éramos parte de los 10 finalistas para la categoría de Prototipos y recibimos la invitación a la última etapa del concurso que consistía en presentar la idea frente a un jurado de más de 40 inversionistas. 

Fue una larga espera, pero, finalmente, logramos ser parte de los finalistas y acudir al Spotlight de Santander en CDMX para realizar nuestra presentación el 14 de agosto.

Uno de los principales retos al participar en este concurso fue realizar un plan completo de negocios y un discurso que lograra llamar la atención de los jueces, nos quedamos despiertas la noche anterior al evento preparando un discurso que abarcara todos los puntos fuertes de nuestro proyecto; sin embargo, por cuestiones de tiempo no pudimos usar una presentación de Power Point ni tocar todos los puntos que hubiéramos querido. 

Fui yo quien presentó el discurso Pitch y, a pesar de todo, creo que tuvimos un muy buen desempeño y muy buena retroalimentación por parte del jurado. 

Y a pesar de que no ganamos el primer lugar, obtuvimos una mención honorifica como proyecto destacado durante la premiación. 

Fue una experiencia muy enriquecedora, creo que todos deberían pasar por algo así en algún momento y poder experimentar lo que se siente desarrollar tus ideas y ponerlas a prueba en el mundo real. Aprendí mucho sobre innovación y negocios, y sobre cómo expandir mis pequeños proyectos en algo que tenga un mayor impacto. 

Sé que nuestros esfuerzos no fueron en vano y me encuentro satisfecha con los resultados porque sé que puedo usar esta experiencia para mejorar en el futuro. 

La preparación que recibí en la Universidad De La Salle fue de gran apoyo en esta experiencia, no solo fue la base para la creación del proyecto, sino que utilicé conocimientos de muchas materias en las diferentes etapas de desarrollo de la empresa. Ahora que he terminado mis estudios y que he pasado por esta experiencia, sé que tomé la decisión correcta al elegir a La Salle como mi universidad.

ESTEFANY IBARRA

“Vengo de una familia pequeña de 5 integrantes: mis papás y mis dos hermanas.  Cada uno me ha enseñado cosas importantes. Mi papá, el valor del trabajo duro; mi mamá, a ser fuerte y a guiarme en el camino correcto, ella es mi apoyo y mi ejemplo; mi hermana menor es mi mayor confidente, la mejor compañía que tengo, ella me enseñó a ver el lado gracioso de las cosas.”

Me gusta mucho investigar, conocer sobre cualquier tema y ver documentales.  Es muy interesante saber cómo funciona el mundo, también me gusta mucho caminar y tomar paseos a solas al aire libre, es una manera reflexionar y pensar acerca de mis planes y decisiones, además me ayuda a organizar mis ideas. Soy muy creativa e ingeniosa, me gusta el buscar soluciones con lo que sé y creo que no existe lo imposible.

 

Lo que me llevó a estudiar Ingeniería Biomédica en la Universidad De La Salle Bajío fue que me gusta la electrónica. Buscaba una carrera hacia ese ramo y una vez leí un artículo en el periódico acerca de la carrera. Me gustó mucho de lo que trataba y el que aplicara la electrónica para salvaguardar la salud de las personas; que no solo se trata de las enfermeras o doctores, sino también de los equipos médicos.

Me gustaría mucho adquirir experiencia en un hospital, participar en las actividades de un departamento de biomédica para mejorar la calidad de los servicios hospitalarios, pero mi mayor meta es el fundar un negocio propio que no solo brinde mantenimientos, sino el poder desarrollar nuevas tecnologías que sean de utilidad y poderlas comercializar con mi propia marca.   

Sobre nuestra participación en el Premio Santander a la Innovación Empresarial 2019 surgió como un proyecto parcial para una materia. El proyecto que desarrollamos “Mocu” logra captar los movimientos de los músculos oculares y después convertirlos a instrucciones para proyectarlo en un sistema de motores para un prototipo de silla de ruedas.

Así que vimos que el proyecto tenía potencial, habíamos escuchado de este concurso, además de que era a nivel nacional, pensamos en lo padre que sería concursar y la posibilidad de llegar lejos. No sabíamos cómo continuar con el proyecto, pues también era triste que se olvidara, además de que vimos que el proyecto podía contar con muchas aplicaciones y podría ser aplicado a distintas tecnologías, pero para llevarlo a cabo necesitábamos el reconocimiento por parte de un concurso y que mejor que uno con renombre .

Lo primero que hicimos fue desarrollar el prototipo. Una vez que vimos que era funcional, nos inscribimos y seguimos los requisitos de la convocatoria. Después cuando pasamos a la siguiente etapa nos dedicamos a mejorarlo, planeamos un logotipo y nombre para tener todo un producto con forma.

 

Y aunque no  obtuvimos el primer lugar, pero sí una  mención honorifica, el aprendizaje que me dejó esta experiencia es que siempre hay que creer en nuestro potencial, que por muy loca que sea tu idea se puede hacer realidad y que luches por conseguirlo. 

Además me di cuenta de que en nuestro país no todo es como te lo platican y que hay muchos jóvenes con buenas ideas que buscan mejorar diferentes aspectos de la vida, que todos buscamos el mismo fin: mejorar nuestro país.

MONTSERRAT ROJAS NIÑO

“Mi familia es mi motor, mi vida entera y aunque estemos separados, pues ellos residen en nuestra ciudad natal Oaxaca de Juárez, en un pueblo llamado Nazareno, siempre estamos en contacto y al pendiente de todos”.

Hace poco más de cuatro años, tomé la decisión más grande de mi vida: salir de mi natal Oaxaca y mudarme a una ciudad tan diferente como lo es León, Guanajuato. La carrera de Ingeniería Biomédica fue promocionada en La Salle Oaxaca, donde estudié el bachillerato. Desde ahí, me interesó mucho conocer más acerca de qué era la biomédica, qué se hacía y qué campo laboral tenía.

Ahora ya como egresada, me gustaría seguir creciendo laboralmente dentro de la institución en la que me encuentro. Obtener experiencia y aprender mucho más de la carrera, ya dentro de un hospital, además de ahorrar y realizar una maestría. Me considero una persona feliz, tranquila, alegre, persistente y, sin duda alguna, con muchos sueños. 

Uno de esos sueños lo vi cristalizado hace poco con nuestra participación en el Premio Santander a la Innovación Empresarial 2019. Todo surgió gracias a que en sexto semestre teníamos que desarrollar un proyecto semestral aplicando todo lo aprendido en programación y electrónica. Y así fue como decidimos que el proyecto sería una silla de ruedas que pudiera interpretar las señales de los diferentes movimientos oculares.

Cuando iniciamos con el proyecto teníamos, ya experiencias anteriores con la adquisición de señales por un ECG portátil que también habíamos desarrollado anteriormente, entonces la adquisición de las señales oculares no fue de gran preocupación. Uno de nuestros bloqueos más importantes fue el económico, pues imprimir la silla en 3D no era económico y tampoco la adquisición de los diferentes materiales como motores y los circuitos integrados que utilizamos.

De los aprendizajes más importantes de esta oportunidad que se nos brindó es el no rendirnos y creer en nosotras. Hay grandes y exitosas ideas afuera que ayudarían a mejorar la calidad de vida y que no se apoyan.