Cuéntame

Por Marisol Pérez Servín

“No importa si algo sale mal o bien, porque el resultado siempre será bueno si lo comparas con todos los otros intentos que no estoy haciendo”

 

Joven, inquieta, brillante y con mucha claridad sobre lo que quiere ser, Fernanda Monserrat  Ramírez Ochoa, ganadora del Premio Estatal de la Juventud 2019, en la categoría de Academia y Tecnología, nos concedió una entrevista que nos permite conocer un poco más sobre ella.

¿Quién es Fernanda?
Yo nací en Dolores, Hidalgo, cuna de la Independencia Nacional, estudié ahí hasta la preparatoria. Y me vendieron la idea de que Tecnologías de Información y Comunicaciones era la Ingeniería de Ciencias de la Comunicación. Mi mamá es programadora analista, mi papá es físico, así que yo pienso que ellos lo hicieron con toda la intención del mundo. Así que cuando empecé a estudiar, yo no entendía para qué necesitaba tantas matemáticas, yo me espera más materias como narrativa.

Sin embargo, en sexto semestre obtengo el Microsoft Student Partner y eso me motiva a continuar con la carrera, ya sabía programar y no me iba tan mal en la escuela, así que creí que podría funcionar. Terminé la carrera y me gané una beca por Dev.F, en donde entré como “cinta negra”; es decir, desarrollo web para Android y me fui a la Ciudad de México. Ahí me di cuenta de que no sabía hacer nada; es decir, que no tenía las bases. Allá había un concepto que se llamaba Hackatón y yo iba porque me hablaban de tecnología y comía gratis.

Ya después, alguien me preguntó que por qué no lo intentaba de verdad y lo consideré. Terminé el curso y apliqué para Facebook, pero me dijeron que mi carrera no estaba contemplada en la lista de perfiles para Android Engineering porque estaba más enfocada a comunicaciones y electrónica. Así que después de eso decidí estudiar Sistemas Computacionales, que es lo que curso actualmente. Mientras tanto, seguí participando en diversos eventos y Hackatones, logrando únicamente en una ocasión quedar en cuarto lugar en la Ciudad de México.

Así que me cansé de que no tuviera oportunidad por cómo me visto, por mi color de piel, porque soy de provincia, por lo que empezó a concursar en otros eventos como el HackBajío donde quedé en primer lugar. Para ello, literalmente coloqué un letrero, junto con mi novio, que decía “Buscamos gente que quiera aprender algo”, y llegaron cuatro personas a quienes les ayudamos a desarrollar un demo y ahí me dije: “Vamos a ganar  y Guanajuato va a sonar por todas partes”. Esto fue muy raro al principio porque no teníamos claro qué queríamos hacer, solo sabíamos que queríamos ganar un montón de eventos. Ahora cuatro años después, me doy cuenta de que somos una comunidad con diversos miembros de diferentes Universidades que competimos por todo el país, donde fraguamos una camaradería y me sorprende ver que es parte de algo que nosotros empezamos. 

¿Cómo fue que te terminaste enamorando de lo que estudias?
Creo que son dos puntos. El primero es que vi que no era tan mala y que las cosas podrían resultar, que cuando yo pensaba que quería hacer que las luces se prendieran en mi casa cuando yo les hablara o les chiflara y que, de verdad, lo podía hacer, la cara de mis papás cuando lo veían como diciendo: “Nosotros sabíamos que para eso estaba hecha”. Ellos ya lo sabían. Eso era una, ver que estabas destinada a hacerlo, pero no lo sabías hasta que lo empiezas a hacer y te das cuenta de que no hay nada que pueda salir mal porque para eso naciste.

La segunda se debe a que cuando estaba en mi primera carrera, casi por terminar, una de las personas que más amaba falleció, yo me crie con esa persona que es mi Abue. Y cuando falleció de cáncer me dolía saber que nunca se me ocurrió hacer algo con la tecnología para mantenerla más tiempo conmigo. Yo que decía que hacía tecnología y no estaba viendo los verdaderos problemas. Eso fue mi motor. El saber que yo puedo hacer y ser parte de la solución es un buen motivo.

Uno de los últimos logros que has conseguido es haber obtenido el Premio Estatal de la Juventud 2019, en la categoría de academia y tecnología. Platícanos cómo fue, cómo lo viviste.
Fue muy raro, la gente no me cree, pero sí lo fue. Hay diferentes etapas en mi vida. Por la mañana estudio Ingeniería en Sistemas Computacionales, soy la persona que falta un montón por razones desconocidas a sus clases, que siempre llega en pijama porque esas cosas pasan, me desvelo mucho; esa soy en la escuela. Terminando la escuela necesito trabajar con mi equipo “Bravos” (laboratorio en el Instituto Tecnológico de León que mejora la tecnología y proyectos científicos) para ayudarlos y preparar la siguiente competencia. Luego tengo momentos semiprofesionales como este donde tengo cosas que hacer, pendientes; por ejemplo, hace unos días tuvimos una reunión con Novaera (Ecosistema de Emprendimiento e Innovación). En la noche tengo otro emprendimiento con los chicos de la Universidad de Guanajuato. Como a las 22.00 horas empiezan las llamadas con los de la UNAM porque estamos haciendo otro evento; entonces, ya tengo muy segmentado el día y realmente no me doy cuenta de muchas cosas.

Y me acuerdo que ganamos el HackLeón, el de seguridad. A la Unidad de Atención a la Juventud de Dolores Hidalgo le impresionó mucho y me mandaron un mensaje de que acababa de salir el Premio Estatal de la Juventud y me preguntaron si quería participar y yo les dije que no. Yo no hago las cosas para que me den un premio. En ese tiempo yo me iba a ir a Israel y me volvieron a contactar. Les pregunté qué era lo que tenía qué hacer y me dijeron que mi mamá ya había metido documentos para mi expediente y me pidieron que grabara un video de dos minutos sobre algún proyecto que tuviera y que señalara por qué creo que debía ganar el premio.

Yo perdí un poco la pista, pues estaba ya en Israel, pero me avisaron que un miércoles harían la revisión de expedientes y que era necesario que estuviera al pendiente del Facebook. No tuve oportunidad de hacerlo.

Cuando regreso a México me marcan y me dicen que estaba entre los finalistas, compitiendo con otras tres personas. Me comentaron que me harían una entrevista, llegué al lugar donde me indicaron con los prototipos que me solicitaron. A las dos semanas le marcaron a mi mamá para decirle que irían a platicar con ella. Mi mamá pensó que era como un examen y se empezó a aprender palabras muy complicadas. Una de las restricciones es que yo no podía estar. También se prepararon mis tíos y mi mamá cocinó un montón de comida porque así son las mamás cuando alguien va a la casa. Me corrió desde las nueve de la mañana. La gente llegó como a las 12.00 del día, ella ya estaba muy desesperada, mis tíos habían pedido permiso en sus trabajos.

Yo juraba que le iban a decir a mi mamá que no había ganado, pero mi lógica también me decía que algo estaba raro porque faltaba una semana para la premiación y no me cuadraban los tiempos para hacer las entrevistas y los videos de todos los finalistas, y me preguntaba en qué momento iban a preparar los reconocimientos.

De rato mi mamá me habla y me dice que siempre sí vaya a la casa. Llegó y están mis tíos, cámaras de televisión y  mi mamá con una cara muy extraña. Me dicen que me siente, pues me enseñarán el video de la entrevista. Lo ponen y, de repente, sale el Gobernador, Diego Sinhue y volteo y les digo: “Pero el Gober no estaba en la entrevista”. Y en ese momento me dice que había ganado. Mi mamá estaba hecha un montón de lágrimas. 

En algunas de las entrevistas que diste, leí que para ti era muy importante la contribución social a través de la tecnología, ¿es así?
​Sí, yo siempre le digo a mis Bravos que nosotros estamos estudiando y el semestre nos sale barato por una razón,  porque alguien paga impuestos y gracias a eso existe la educación pública. Independientemente de cómo sea la educación, pero que tengas una. Hay que empezar a valorar eso. Si ahorita estoy en la posición en la que pueda dar, en la que puedo hacer, hay que actuar. Y no se trata de que yo tenga mucho, pero si tengo manos que sé que son manos, si  tengo una cabeza que conecta ideas, que entiendo, que escucho, si tú tienes todo eso y haces tecnología y no buscas con ello que todos tengan las mismas oportunidades, entonces qué caso tiene.

Por ejemplo, con el proyecto que gané (“Piano Mecano” Prótesis de rehabilitación que apoya en las terapias del CRIT),  yo veía al niño, yo veía el esfuerzo que hacía al tratar de apretar una pelota y no había nada que pudiera medir el esfuerzo realizado.

Así que empezamos a trabajar en el proyecto, poder hacer las cosas y dar ese salto a la realidad y ves que un niño como Pepe que empieza a mover la mano con algo que hiciste, yo no la creía.  Tenemos que estar cerca de los problemas y debemos crear algo para poder solucionarlo.

¿Cuál es tu perspectiva de vida?, ¿qué sigue para ti?
A corto plazo es que mis Bravos tengan un espacio donde puedan entrenar, dar sus charlas y hacer eventos.

 
Y es así, que de manera breve y con mucho ímpute, Fernanda está decidida a hacer la diferencia en su entorno social.