Yo Opino

Por Luz Adriana Martínez Zavala

"Uno de mis grandes sueños es poder convertirme en una gran investigadora y que, con mi trabajo, pueda ayudar en algún avance en el área de la salud que pueda hacer que mucha gente disfrute una mejor calidad de vida"

Hola, mi nombre es Luz Adriana Martínez Zavala, nací en la ciudad de Guanajuato capital, tengo 24 años. En lo personal me considero una persona muy activa, me gusta estar constantemente aprendiendo nuevas cosas y adquiriendo nuevas experiencias.

Mi familia está integrada por mi mamá, mi papá, tengo una hermana y un hermano, ambos mayores que yo, mi hermano me gana con 19 años y mi hermana con 12, también tengo 3 sobrinos pequeños. Para mí, mi familia es un pilar muy grande, ya que sin ellos no sería la persona que soy. Mis hermanos, a pesar de la diferencia de edad, me ayudan y aconsejan cuando tengo dudas de la vida. Mi mamá es mi más grande fan, siempre está ahí para apoyarme, sin importar qué. Me describo como una persona de mente abierta, muy entusiasta, disciplinada, perseverante y alegre.

El deporte siempre ha sido una parte muy importante, desde los 6 años inicié mi vida deportiva. He tenido la oportunidad de practicar y probar diversos deportes como el fútbol, básquetbol, flag football, volleyball y natación. Además de estos, me gusta mucho el baile, ya que practiqué ballet, bailes de salón y ritmos latinos. Principalmente, entre mis hobbies, están las actividades que representen moverse y realizar alguna actividad física.

Otro hobbie que tengo es el aprender idiomas, además del español y el inglés. Llevo 3 años estudiando alemán y es un idioma que me gusta mucho; a diferencia de lo que se cree, es bastante interesante y no es tan rudo. Posteriormente, me gustaría aprender japonés o ruso. Considero que son lenguas que serán un gran reto.

Al ingresar a la Universidad De La Salle Bajío, me di cuenta de que, si estaba en una institución que proporcionaba tantos talleres diferentes, desde mi primer semestre tenía que conocer un poco de todo y probar las diversas actividades que me ofrecía. Estuve en danzas polinesias, ballet, ritmos latinos, contemporáneo, yoga y en el selectivo de flag football. No quería perderme de ninguna experiencia. También disfruté muchísimo de las instalaciones. Me encantaba pasar el tiempo en laboratorios o en los diferentes jardines o espacios de la Universidad.

Una parte muy importante, que fue vital para poder disfrutar la Universidad, fue que conocí gente maravillosa con la que, posteriormente, formé unas amistades muy bonitas. Con ellos, los talleres y actividades eran más interesantes. Las interminables horas al final de parciales sin mis amigos, no hubieran sido lo mismo.

Otra de las grandes cosas que disfruté estando en la Universidad fue el involucrarme en diversos proyectos como lo fue el Verano Delfín, asistí a dos veranos, uno en el centro de Neurobiología de la UNAM, en la ciudad de Querétaro y otro más, en la Universidad De La Salle Bajío. En ambos tuve la oportunidad de formar parte de proyectos relacionados con las neurociencias y de ahí nació mi amor por esta área de investigación. Parte de la experiencia de los Veranos Delfín fue el Congreso, al cual solo pude asistir en una ocasión, pero ahí, por primera vez, expuse un trabajo de investigación hecho completamente por mí y fue una experiencia única. El ambiente fue muy agradable, el poder compartir ese aprendizaje con mis amigos que también fueron parte de ese verano es una experiencia que nos llevaremos por años en la memoria.

Durante este periodo, también tuve la oportunidad de formar parte varios proyectos, tanto para la Universidad De La Salle Bajío, como otros más en colaboración con la Universidad de Guanajuato.

Uno de ellos fue la colaboración con la Universidad de Guanajuato y el laboratorio de bioimpedancia de la DCI en un proyecto llamado “Detección de la fatiga muscular del bíceps mediante bioimpedancia eléctrica”, el cual se presentó en el X Congreso Nacional de Tecnología Aplicada a Ciencias de la Salud. Este proyecto duró aproximadamente un año para que pudiera presentarse. Por azares del destino, en un día libre que tuve, acompañé a un amigo de la UG a una clase y terminé platicando con el jefe de dicho proyecto y me invitó a colaborar. Aparte de este, participé en otros tantos del laboratorio de bioimpedancia y una pequeña colaboración en el CIO.

Posteriormente, participé, como lo comenté anteriormente, en mi primer Verano de Investigación del Programa Delfín, ahí el trabajo que realicé fue el “Efecto de la anorexia inducida por actividad sobre los atrocitos de la corteza prefrontal”. Este proyecto fue realizado en la ciudad de Querétaro en el centro de Neurobiología de la UNAM. Esto me presentó un gran reto, ya que requerí aprender cosas que un biólogo haría y a manipular microscopios muy específicos para poder obtener las imágenes de las células cerebrales que necesitaba, también fue un trabajo muy duro al procesar las diversas imágenes que se obtenían para el estudio. Al final de un arduo trabajo, el proyecto resultó bastante bien. Fue una experiencia única en la vida y me gustó tanto el estar ahí que, entre mis planes futuros, está el poder cursar una maestría. Después se presentó el proyecto tanto en el Congreso del Verano Delfín como en la exposición de carteles en la Universidad.

En mi último año de Universidad formé parte del selectivo de Flag football. Fue de las mejores decisiones que tomé estando ahí.

También en ese año me involucré en algunos proyectos con el Centro de Neurociencias de la Universidad y volví a participar en el Verano de Investigación, pero ahora desde casa, con el proyecto “Relación entre el nivel de ansiedad rasgo y la respuesta emocional ante una serie de imágenes en jóvenes universitarios de 18 – 24 años durante el confinamiento por COVID-19”. Esta sí fue una experiencia totalmente diferente, ya que debido a la pandemia solo se pudo hacer por medio de video llamadas y métodos remotos. Las niñas con las que hice el Verano, aportaron mucho al proyecto logrando que, a pesar de la distancia, pudiéramos trabajar de forma correcta. Tuvimos muy buenas guías por parte de la Dra. Chacón y la Mtra. Miriam.

Este proyecto consiste en la comparativa de un equipo que se ha estado desarrollando en el Centro de Neurociencias, el cual será utilizado para biofeedback, con otro equipo que es comercialmente aceptado por la comunidad científica. De hecho, este proyecto es mi trabajo de tesis. Hemos trabajado mucho mis asesores y yo para encontrar la manera en que pudiésemos probar que este equipo de electromiografía funciona tan bien como uno que es utilizado ya en el ámbito del biofeedback. Para poder tener un parámetro que pudiese compararlos, realizamos un simulador de respuesta muscular, el cual fue un verdadero reto, ya que por la pandemia debíamos realizarlo cuando se tuviera la oportunidad, se trabajó en conjunto con los asesores, el diseño electrónico y de software para que el simulador fuera hecho. Se mandó manufacturar la placa para que este simulador funcionara por mucho más tiempo y se prosiguió a realizar las respectivas pruebas para la elaboración de este proyecto.

Durante mi año de pandemia, aproveché el tiempo y los cursos impartidos por diversas instituciones académicas, también participé en las convocatorias proporcionadas por Santander, he ganado dos becas: una fue un curso de inglés y la más reciente, es un curso de programación de Digital House. También trabajé un tiempo en un hospital en Guanajuato, para poder aprender y poner en práctica lo visto durante mi carrera.

Uno de mis grandes sueños es poder convertirme en una gran investigadora y que, con mi trabajo, pueda ayudar en algún avance en el área de la salud que pueda hacer que mucha gente disfrute una mejor calidad de vida. También me encantaría viajar para conocer muchos países y costumbres.

Entre mis planes se encuentran el trabajar un poco como Ingeniera Biomédico en algún hospital o en alguna empresa y, posteriormente, ingresar a la Maestría de Neurodesarrollo en la UNAM o, bien, realizar una maestría en el extranjero y después un doctorado. También me gustaría seguir realizando colaboración en proyectos enfocados al área de neurociencias, considero que tiene un campo de estudio enorme. Actualmente, en conjunto con unos compañeros de psicología, estamos planeando un proyecto para apoyar en el diagnóstico temprano del autismo en bebés.

Finalmente, puedo compartirles que es muy importante aprovechar esta etapa como universitarios. Se tiene la oportunidad de probar de todo, para poder decidir a qué te gustaría dedicarte después y, sobre todo, aún es una etapa en la cual si se comente un error se puede enmendar y cambiar de rumbo. Teniendo una Universidad como De La Salle, que nos proporciona instalaciones de súper buena calidad, talleres, viajes, deportes y hasta oportunidades para desarrollar investigación, pues hay que aprovecharlas al máximo.

Estando en la Universidad conocí a personas que más que amigos se hicieron como de la familia y son lazos muy bonitos que espero duren toda la vida. También con los profesores te das cuenta de que ellos quieren verte crecer y se convierten en amigos que te ayudan en tu transición a la vida adulta. A veces la vida en la Universidad es bastante cansada, pero, al final, te das cuenta de que cada esfuerzo, cada desvelada, cada fiesta, etcétera, valió la pena, porque te ayudó a formarte tanto como persona como profesionista. Y esas son experiencias que no se volverán a repetir o no de la misma manera.