Yo opino

 

“El único límite de lo que puedes hacer es tu imaginación y tu ingenio”

 

Por Lorena Lomelí Herrera y Jocelyn Falcón Mata

 

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Durante seis meses, nos dedicamos arduamente a desarrollar el Vehículo de Propulsión Humana de Alta Velocidad, Velomóvil, bautizado como “IK” (viento en maya) para poder presentarlo en la Competencia Internacional IHPVA que se llevó a cabo en Estados Unidos. Los últimos meses la intensidad del trabajo aumentó, teniendo jornadas desde las 9.00 horas hasta las 3.00 horas del día siguiente, haciendo pruebas y desarrollando prototipos.

Este proyecto que inició con una invitación por parte del Dr. Federico Aguayo, docente de la Universidad De La Salle Bajío, se convirtió en toda una experiencia de vida, que hizo que el último semestre de nuestra Licenciatura en Electrónica y Telecomunicaciones se tornara inolvidable.

Sin lugar a dudas, el trabajo multidisciplinario fue una de las aportaciones más importantes de este proyecto, pues, para llevarlo a buen fin, se contó con los conocimientos y las habilidades de compañeros de la Licenciatura en Diseño Industrial y de la Ingeniería en Electromecánica. Por su parte, quien fue designado piloto, era un Ingeniero Agrónomo.

Esta relación nos permitió valor la importancia del trabajo que realizan otras profesiones, ver cómo piensa cada área y la manera en que, desde su enfoque, son creativos. De alguna manera, fue una prueba de lo que será la vida en el campo laboral, permitiéndonos desarrollar habilidades humanas, intelectuales y sociales.

Nuestra misión dentro del velomóvil era la telemetría, así como la transmisión y dirección del vehículo, desarrollando nuestros propios diseños, lo cual fue muy bien recibido en la competencia e incluso se manifestaban sorprendidos por ello.

Dentro del proceso desarrollamos nuestros propios PCV, la transmisión se hizo automática, así como la dirección. De igual manera, trabajamos en diseñar sensores que permitieran medir la temperatura, el nivel de oxigenación de la sangre y el pulso del piloto, para garantizar su estabilidad física.

Y aunque ahora lo platicamos de forma rápida y sencilla, el proceso para lograrlo implicó mucho trabajo de investigación, de prueba y de error, pero, sobre todo, de tolerancia a la frustración.  Uno de los principales retos dentro de este desarrollo, fue el de lograr aislar el ruido electromecánico, así como controlar los picos de voltaje que podían dañar los dispositivos electrónicos y los microprocesadores.

Cuando, finalmente, logramos construir el vehículo que esperábamos, sabíamos que apenas comenzaba el verdadero trabajo. Teníamos que trasladarlo desde León hasta Battle Mountain, Nevada, donde se llevaría a cabo la competencia, por vía terrestre, para garantizar la integridad del velomóvil.

Estando ahí, nos enfrentamos, en su mayoría, con Ingenieros Aeronáuticos de Francia, Italia, Holanda, Canadá, Japón, solo por mencionar algunos, siendo nuestro equipo el único representante de México.

El aprendizaje obtenido es incalculable, estuvimos, en todo momento, a la altura de las otras Universidades que ahí se presentaban. Todo siempre en un ambiente colaborativo; dándonos cuenta que la verdadera competencia era con nosotros mismos.

El poder departir con tantos jóvenes de diferentes partes del mundo, establecer redes, compartir información y algunos consejos, hizo de este viaje una situación sumamente enriquecedora.

Este proyecto lo consideramos inacabado, aún hay mucho qué mejorar, como hacer la dirección trasera más segura o que el sistema electrónico de la transmisión sea totalmente automático, por mencionar solo algunas. Es por ello que invitamos a nuestros compañeros, para que se sumen a este equipo y descubran todo lo que aporta.

Finalmente, queremos hacer un reconocimiento a nuestra Universidad, UDLSB, por el apoyo incondicional manifestado. Y por supuesto a nuestras familias, que siempre tenían una palabra de aliento y nos mostraron cuán orgullosos estaban de nosotras.

"IK" cambió nuestras vidas.