Cuéntame

Por Marisol Pérez Servín

"Luchar por tus sueños, aunque se vean difíciles de conseguir, siempre hay un camino que nos permitirá alcanzarlos. Vencer los miedo, dejar de decir no puedo, y una vez logrado el sueño la pregunta a hacerse es ¿cuál sigue?"

Luis Antonio Beltrán Prieto, nos comparte un poco sobre sus vivencias y la manera en que ha buscado constantemente alcanzar sus sueños. Sus principales temas de interés son el desarrollo de aplicaciones móviles, el cómputo en la nube y la inteligencia artificial, principalmente haciendo uso de las tecnologías de Microsoft. Compartir sus conocimientos con la comunidad es una de sus principales motivaciones, pues cree firmemente que en Latinoamérica se cuenta una gran capacidad de innovación disruptiva y concretar hoy las ideas para un futuro mejor en nuestra sociedad.

 

Ingeniero, si nos pudiera platicar un poquito acerca de usted para que los lectores de nuestra revista lo conozcan.

Actualmente, soy estudiante de doctorado en Ingeniería Informática en la Universidad Tomás Bata en la ciudad de Zlín, República Checa en el área de Inteligencia Artificial, Machine Learning y las redes neuronales profundas. 

En mis tiempos libres me gustar desarrollar aplicaciones móviles y también compartir mis conocimientos con la comunidad de desarrolladores de Latinoamérica, debido a estas actividades fui reconocido por Micrososft con el MVP (Most Valuable Professional) en Visual Studio y Tecnologías de Desarrollo, por segunda ocasión.

En estos momentos tengo una licencia, porque soy docente del Instituto Tecnológico de Celaya en la ciudad de Celaya, Guanajuato, México; así que este gusto por compartir y explicar los conocimientos, ya viene de varios años atrás.

 

¿Cómo ha sido el proceso para decidir a qué se quería dedicar con todas las posibilidades que la tecnología le permite y cómo ha sido el camino para lograrlo?

Estudié Ingeniería en Sistemas Computacionales (ISC) en el Instituto Tecnológico de Celaya, durante la carrera yo detectaba que había cuatro áreas importantes: mantenimiento de equipo, redes de computadoras, programación Web y lo que es el desarrollo de sistemas en general. Ya desde ahí, el área que más me llamó la atención fue la programación, precisamente, y también la inteligencia artificial (IA) era un tema, hace unos 10 años, que nos llegaban a contar algunos profesores, y para lo cual aprendimos algunos algoritmos genéticos y siempre estuvo ahí la inquietud. Pensaba: “Algún día, cuando tenga tiempo, voy a estudiar un posgrado de inteligencia artificial”.

Así, un año antes de que terminara mis estudios, comencé a trabajar en una empresa haciendo mis prácticas profesionales y al finalizar, entré en una disyuntiva: ¿estudio o trabajo?

Decidí seguir trabajando para pulir mis habilidades de programación. Sin embargo, después de laborar tres años en esta empresa me di cuenta de que me estaba estancando con los conocimientos y decidí cambiar de aires. 

Pensé que mientras llegaba una oportunidad, podría dar clases. Ya me habían  ofrecido anteriormente dar clases en una institución educativa en Cortazar, así que empecé con una o dos horas diarias. Al mes de estar trabajando ahí, me hablaron del Instituto Tecnológico de Celaya, mi alma máter, y aunque en un principio rechacé el ofrecimiento porque  mi idea era seguir trabajando, seguir programando, al final terminé accediendo, pues era una buena área de oportunidad. 

Y ahí me di cuenta de que uno como docente debe estar al tanto de los nuevos avances tecnológicos, que en nuestra área, siempre es algo constante. La docencia es una actividad que me atrajo mucho porque me hizo estudiar nuevamente, aprender lo que futuras generaciones deberían conocer, y un área que trajo especial atención en mí fue el desarrollo de aplicaciones móviles. 

Después surgió la oportunidad de estudiar un posgrado en República Checa. Uno de los temas de tesis a los que yo venía encaminado tenía que ver con la programación de dispositivos móviles para controlar equipo de laboratorio; entonces, apliqué en esta universidad y fui aceptado, y cuando llegué me dijeron que el tema de tesis en el que iba a estar trabajando estaría orientado a la inteligencia artificial, pues el otro tema ya había sido ocupado.

Ese cambio es algo que yo agradezco y me gustó mucho, porque este era un tema de interés para mí desde hace mucho. He aprendido muchas cosas de redes neuronales, de detección de rostros, de machine learning y análisis de emociones, y al mismo tiempo lo he podido compaginar con el desarrollo de aplicaciones móviles. Ha sido una bonita experiencia  y lo que más llama la atención es que esto es un sin parar, siempre hay algo que aprender y, sobre todo, compartir con otras personas. 

 

¿Por qué seleccionó la Universidad Tomás Bata en la ciudad de Zlín,  en la República Checa para continuar con sus estudios? 

Hay varios motivos que  me llevaron a estudiar en este país y en esta institución. Uno de ellos es el familiar, porque mi hermano estudió en esta institución y siempre me decía que todo lo que yo hacía en México, también lo podía hacer aquí, además de que hay una importante comunidad de profesionistas de mi ramo. 

Otra es que… uno de mis sueños desde pequeño era conocer Europa, yo veía libros, películas, revistas… y hace diez años tuve la oportunidad de visitar Alemania y poco después República Checa, y me gustó mucho el ambiente, que todo era color verde, y también visité algunas Universidades y me gustó la forma en que trabajaban, son personas muy activas y me gusta que mientras trabajan se dedican a ello, pero al finalizar su jornada laboral se enfocan a su familia, a sus pasatiempos, a practicar algún deporte. 

Es una mentalidad que todavía en México nos falta trabajar, allá en México todo el tiempo estamos trabajando, incluso nos lo llevamos a casa. He notado que mi estancia aquí me ha ayudado en mi salud física y mental.  

 

¿Qué es lo que más extraña de México?

Después de tres años viviendo en República Checa, lo que más extraño es la comida y la apertura que el mexicano tiene para todos. 

En Europa, la gente es fría, y en México siempre hay una sonrisa que difícilmente vamos a encontrar en otra parte. Y eso es lo que me ha motivado a compartir conocimientos con la comunidad de Latinoamérica, pues la gente es muy capaz, no tiene nada qué pedirle a los europeos o estadounidenses. 

Cuando voy a México trato de comer algo nuevo cada día: un día, tacos; otro, pozole…

 

¿Cuáles son sus planes una vez concluido el doctorado?

En este momento estoy trabajando con algoritmos de reconocimiento facial y de identificación de emociones. Hay algunos proyectos de seguridad que se quieren  implementar, en colaboración con la policía de este país (República Checa), y sigo en constante comunicación con el Instituto Tecnológico de Celaya, así que también hay una oportunidad de regresar al área de la docencia y a la investigación.

Todos estos algoritmos me gustaría aplicarlos en proyectos en México y formar una red de investigadores con mis alumnos, docentes y profesionistas que se quieran sumar a esta propuesta.

Y continuar trabajando sobre aplicaciones móviles, pues, como decía, es uno de mis pasatiempos preferidos.

 

¿Cuál es el alcance y funcionalidad del trabajo en inteligencia artificial?

Las redes neuronales y varias áreas de la inteligencia artificial permiten realizar millones de operaciones en cuestión de segundos que a un humano le tomaría  muchísimo tiempo. Hay varias áreas de aplicación, por ejemplo, una es la predicción de algún fenómeno o de algún sistema de información que recopila datos para, por decir algo, predecir el clima o quién va a ganar algún torneo. O, bien, yendo un poquito más allá, detectar alguna enfermedad.

Con la parte de las redes neuronales profundas se pueden hacer sistemas para el reconocimiento de números o texto. Hay también lo que son sistemas de recomendaciones, por ejemplo, cuando nosotros visitamos una tienda en línea, los productos recomendados no son aleatorios, sino que es información que con el simple de hecho de ingresar a esa página, proporcionamos nuestra IP e información  y se pueden recomendar productos que otras personas de características similares compraron. O hasta analizar la emoción de un niño y determinar si un juego infantil va a ser exitoso o no. Hasta áreas de la psicología para detectar alguna enfermedad o patología.

La inteligencia artificial es el presente, no el futuro. Por ejemplo, los chatbots o los bots conversacionales, los cuales se apoyan de varias tecnologías de IA. Una de ellas es el procesamiento del lenguaje natural; es decir, que así como tú y yo  estamos hablando porque tenemos un mismo código que ambos entendemos, si hoy hablamos con un Smartphone, el asistente descifra el código para poder entendernos.

 

¿Cuál es el principal consejo que comparte con sus alumnos?

Les digo lo que aprendieron el día de hoy, compártanlo. De esa manera refuerzan sus conocimientos y aprenden o ven diferentes enfoques. Replícalo, practícalo y aplícalo. 

 

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